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domingo, 4 de noviembre de 2018

Caminando por el oeste de la costa de Tinajo

Costeando por Tinajo

El último sábado del mes de octubre varios amigos del pateo nos dimos una vuelta por la costa de Tinajo, más allá de Tenésara.


 Mientras esperábamos en el punto de encuentro a estar al completo un auténtico emjambre de mariposas vino a nuestro encuentro.

 Incluso la luna quiso dirigirnos en nuestro camino al oeste, casi como si fueramos nuevos descubridores rumbo a lo desconocido e ignoto...

La mar océana estaba tranquila y el mar, siempre bravío y bronco por estos pagos, nos mostró su mejor cara, asegurándonos una buena travesía, aunque el rumor de su continuo embate con la tierra -la Gea de los antiguos griegos- nos acompañó aunque con sordina durante todo el recorrido.

En otras visitas a esta bravía costa, Poseidón y Eolo se conjuraron para mostrar la ferocidad del enfrentamiento con nuestra querida Gea...


Pero hoy, como ya se ha dicho, el designio de los dioses era otro y la relativa tregua  entre sus constantes disputas nos permitió realizar una caminata placentera disfrutando del paisaje y la agradable compañía.
 Atravesamos el coqueto, pequeño y marinero pueblo en dirección al oeste, en pos de Selene, la cual, una vez que nos había marcado el camino, pronto nos abandonó más allá del horizonte en pos de su matutino y diario descanso.
Una vez pasadas las últimas viviendas, pronto nos topamos con la lengua de las erupciones del siglo XVIII, que en su contacto con el mar deja una costa agreste salpicada de formas caprichosas.




El día se presenta diáfano, lo que permite fotografiar a la lejana isla de Alegranza con bastante nitidez

Seguimos costeando con tesón y empeño como auténticos exploradores...
En primer término, senda que bordea la costa, en segundo roca redondeada por acreción progresiva de material mientras la colada de lava iba al encuentro del mar, en tercero, explorador abriendo camino...
A lo lejos y en medio del campo de lava, el caminante que veíamos en la anterior toma. En primer término una enorme grieta que nos da una idea de la magnitud de los fenómenos que dieron lugar al crecimeinto de la isla por esta zona.
Como el objetivo de llegar a la playa de la Madera era manifiestamente inalcanzable si queríamos estar de regreso en torno a las dos de la tarde, algo pasado el mediodía decidimos hacer un alto en el camino para descansar y tomar un ligero refrigerio. Y en el mar nos encontramos..., estas bellas criaturas...




Tras el descanso, desandar el camino y regreso a la civilización...


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